Pelar y cortar en rodajas los kiwis.
Procesar con la un mixer o licuadora hasta reducirlos a puré. Añadir el jarabe de limón y mezclar bien.
Ponerlo en el congelador un par de horas o tres. Sacarlo del congelador y batirlo una vez más con la batidora.
Montar las claras a punto de nieve con la sal y añadirlas al kiwi con un tenedor realizando movimientos envolventes de abajo hacia arriba.
Volver a ponerlo en el congelador.
Batir con la batidora antes de servir.
El uso de las claras a punto de nieve es una apuesta segura: le da al sorbete una textura de helado sin necesidad de usar ni una gota de leche, huevos o nata. las vitaminas de la fruta, pocas calorÃas y un sabor increÃble.