Lavamos el calamar, le retiramos la piel externa y lo enjuagamos bien bajo el grifo. Lo secamos con papel de cocina absorbente y cortamos el cuerpo en aros y dividimos los tentáculos.
Pelamos los langostinos sin quitarles la cola y les extraemos el conducto intestinal. Les hacemos dos o tres cortes de manera que podamos enderezarlos.
Retiramos la piel de la merluza y cortamos los filetes en trozos más o menos iguales del tamaño de los langostinos.
Cortamos la berenjena por la mitad a lo largo y hacemos medias lunas de un centímetro de grosor. Pelamos la cebolla y la cortamos en rodajas. Abrimos el pimiento, le extraemos las semillas y lo dividimos en tiras de dos centímetros por cuatro. Cortamos la zanahoria en bastoncillos de un centímetro de grosor.
En un cuenco grande mezclamos el agua helada y las yemas de huevo. Agregamos la harina y una pizca de sal, y secamos todas las verduras con papel de cocina absorbente y ponemos a calentar abundante aceite en una sartén grande y honda. Cuando tengamos listo el aceite, rebozamos las verduras en la masa y, acto seguido, las freímos en el aceite durante tres minutos, más o menos. Hemos de tratar de no freír demasiados pedazos al mismo tiempo: media docena como máximo. Retiramos las verduras rebozadas, a medida que estén hechas, y las dejamos escurrir en papel de cocina, pero manteniendo el calor.
Repetimos el proceso con los trozos de calamar, de merluza y los langostinos. Éstos los pasamos antes por harina para que se les adhiera la masa al freírse. Los freímos alrededor de tres minutos, sin poblar la sartén y los dejamos escurrir en papel de cocina.
Para hacer la salsa, mezclamos en un cazo el caldo de bonito, la salsa de soja y el mirin. Lo ponemos al fuego hasta que rompa a hervir y dejamos que cueza a fuego lento durante un par de minutos. Lo retiramos del fuego. Rallamos el jengibre y lo agregamos a la salsa.
Servimos los trozos de pescado, los langostinos y las verduras repartidos en cuatro raciones acompañadas de la salsa.
Aunque se piensa que el tempura es una técnica de rebozado genuinamente japonesa, los expertos cuentan que se trata de una forma de cocinar que adoptaron por influencia de los misioneros portugueses y españoles allá por el siglo xvi. la etimología del término tempura la emparenta con los derivados románicos de la palabra latina tempus (tiempo). es posible que se tratase de un plato de cuaresma, pues no existe el tempura de carne.